30/04/2026
MWCC presenta el informe de seguimiento de la evolución del mercado de la vivienda en España
El mercado inmobiliario español continúa mostrando fortaleza en abril de 2026, aunque empiezan a evidenciarse ciertos desequilibrios estructurales que podrían anticipar una fase de moderación en el ciclo.
Según los últimos datos disponibles, el sector presenta una situación mixta: mientras los precios de la vivienda siguen creciendo con intensidad y las compraventas se mantienen en niveles sólidos, la demanda potencial comienza a mostrar signos de debilitamiento.
El Índice de Sensatez y Riesgo del mercado de la vivienda (ISYRAV) se sitúa en 23,6 puntos en el cuarto trimestre de 2025, tras crecer un 0,8% trimestral y un 8,4% interanual. A pesar de esta tendencia al alza, el indicador se mantiene por debajo del umbral de riesgo del 30%, lo que refleja un mercado aún en zona de “sensatez”, sin señales claras de sobrecalentamiento.
En paralelo, los precios de la vivienda continúan su senda alcista alcanzando máximos históricos. La vivienda nueva registra un incremento interanual del 11,2%, mientras que la vivienda usada lidera el crecimiento con una subida del 13,1%. El precio medio de tasación se sitúa en 2.230 euros por metro cuadrado, un 12,1% más que el año anterior. Por su parte, los principales portales inmobiliarios reflejan aumentos aún más acusados, con subidas del 21,1% y 17,2% interanual, respectivamente.
Frente a esta presión en precios, la demanda de vivienda comienza a debilitarse. La demanda estimada se sitúa en 2,23 millones de hogares, estable en términos mensuales, pero con una caída del 15,6% interanual. Asimismo, la intención de compra desciende hasta el 11,4% de los hogares, evidenciando una pérdida de capacidad y confianza por parte de los compradores, especialmente en un contexto de menor accesibilidad financiera.
No obstante, la actividad del mercado se mantiene dinámica. Las compraventas alcanzan las 59.689 operaciones, con un crecimiento del 3,8% mensual y del 8,8% interanual. La vivienda nueva destaca con un aumento del 10,7%, mientras que las transacciones trimestrales crecen un 17,2%, reflejando la persistente escasez de oferta.
Este comportamiento confirma la existencia de un desajuste entre precios y demanda: el encarecimiento de la vivienda convive con una base de compradores cada vez más limitada. Factores como el endurecimiento —y reciente relajación parcial— de las condiciones hipotecarias, el contexto geopolítico y la evolución del precio del petróleo podrían influir en la evolución del mercado en los próximos meses.
En este escenario, aunque el riesgo de burbuja sigue siendo reducido, los indicadores apuntan a una fase de madurez del mercado inmobiliario español. De mantenerse la actual divergencia entre precios y demanda, es previsible una desaceleración progresiva del crecimiento a partir del segundo semestre de 2026
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